En los tiempos actuales podemos ver los logros tecnológicos que el hombre ha obtenido durante una larga lucha entre cálculos matemáticos, códigos fuente, circuitos electrónicos, cables y demás; pero mientras una parte de la tecnología evoluciona y nos facilita muchas de las actividades cotidianas, existe otra parte que no se ha desarrollado a la par con las nuevas tecnologías, la parte legal, que brinda protección para el usuario y para el creador o programador.
El comportamiento de los usuarios no se lo puede controlar y empleando todas las herramientas a su alcance se dedica a realizar operaciones no permitidas.
El libre albedrío es lo que nos permite tomar las decisiones que nos lleva hacia los aciertos y los errores, pero muchas de las veces marca la diferencia entre una generación y otra, debido al cambio de la mentalidad y la cultura; la generación en la que actualmente nos encontramos se dedica a entrar a páginas como youtube, quemar discos, y bajar música, programas, videos, información y al mismo tiempo ignora a los autores y los derechos que poseen; esto es lo que esta moviendo toda la maquinaria legal.
El uso de los productos sin tomar en cuenta a los creadores de los mismos puede terminar frustrando a las grandes mentes que los diseñan, en especial cuando estos genios no poseen otro medio para adquirir dinero y poder vivir, más que lo que el usuario le entrega por el uso de los mismos, pero por otro lado existen varias compañías que monopolizan estos servicios e interrumpen el desarrollo, al no permitir el uso completo del producto que adquirió el usuario, puesto que posee una licencia muy estricta y cerrada.
El Fair Use o uso honesto, es el uso correcto que los usuarios deberían poner en práctica para lograr utilizar al máximo el producto que han adquirido pero acorde a sus necesidades y sin explotarlo de forma deshonesta como la venta de copias pirata o creando modificaciones insignificantes para poder apropiarse de la autoría y obtener regalías, entre otros usos incorrectos. Por el otro lado tenemos los Contratos Mordaza, que son aquellas licencias que más que permitir se caracterizan por limitar al usuario, no permiten el cambio de cláusulas, forzándolo a pagar más dinero por poder habilitar una parte más del mismo programa.
No podemos dedicarnos a cerrar la información que contienen ciertos productos o ciertos programas puesto que esto detiene la ciencia, al punto de no permitir a los países en desarrollo entender la tecnología existente, hacer uso de ella con finalidades educativas y de esta forma mejorarla o adaptarla a nuestras necesidades.
El libro Jurismática (informática jurídica) de Ignacio Carvajal contiene el siguiente texto: Supongamos que se le otorgare a alguien la patente para las notas de la partitura del “Danubio Azul” de Strauss. Cualquier compositor que utilizara esa breve secuencias de notas se vería probablemente en la obligación de pagar regalías, y el mundo de la música se detendría.
¿Que hubiese pasado si patentaban el alfabeto o el papel? (pregunta suelta).
Las leyes deben ser un poco más blandas en algunos casos, como en la informática, pero al mismo tiempo debe brindar protección al creador del software para que este pueda continuar produciendo obras mejoradas; no podemos comparar al software con la música u otro arte o ciencia, deberíamos permitir que el creador por un tiempo limitado usufructúe del mismo producto y no tan prolongado como si fuera autor de algún arte (en Ecuador las ley de propiedad intelectual indica que el autor goza del derecho exclusivo de explotar su obra en cualquier forma y de obtener por ello beneficios… los derechos de autor se transmiten a herederos o legatarios… el derecho patrimonial dura toda la vida del autor y setenta años después de su fallecimiento… si el creador de la obra fuere persona jurídica se contará setenta años desde la creación de la misma…) lo cual es justo para un artista, pero un tiempo muy exagerado para productos informáticos.
No se debería otorgar patentes al software, porque sería monopolizar las ideas; las leyes deberían plantear que luego de un tiempo prudencial el propietario del software o hardware debería disponer el producto al público en general, con la finalidad de poderlo estudiar y no cerrar las fronteras al futuro de la ciencia informática.
Estados Unidos de forma unilateral se dedicó a promocionar protección con licencias copyright, muy frecuentemente con amenazas comerciales hacia los distintos gobiernos del tercer mundo; otro medio de licenciar las obras son las licencias Creative Commons, que aunque muchos países ya las poseen faltan algunos por insertarlas o aún se encuentran con ciertas falencias debido a problemas ocasionados por la adaptación de las mismas a los diferentes sistemas legales; estas licencias le permiten al creador proteger en algunos puntos a su obra pero siendo permisivo en un gran porcentaje de la misma; sin embargo creo que la base de un buen desarrollo del sistema informático, ante todo, es la educación del usuario.
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